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Cuento Motor: Charlie y la Fábrica de Chocolate

Jue, 12/02/2026

El pasado 12 de febrero de 2026, el gimnasio del Colegio BIOS se transformó en un escenario mágico inspirado en la inolvidable historia de Charlie y la fábrica de chocolate, de Roald Dahl.

A lo largo de toda la mañana, el alumnado del centro participó en un emocionante cuento motor, una propuesta educativa que combina actividad física, juego simbólico y trabajo en equipo a través de una narrativa motivadora.

Todos los grupos del colegio fueron participando de manera rotativa, organizados en cinco grandes grupos, que iban pasando por las diferentes pruebas preparadas en el gimnasio. La actividad permitió que cada alumno y alumna viviera la experiencia completa, adaptada a su edad y nivel.

La jornada comenzó con la preparación del espacio y materiales por parte de los responsables de cuento (Elisa, Joaquín y Emilio). Previamente el día anterior se había dejado casi todo ya montado.

Desde primera hora, el gimnasio se convirtió en una auténtica fábrica de chocolate: túneles, ríos imaginarios, billetes dorados, materiales digitales, conos, pelotas, donuts gigantes,… y hasta un “churro de oro” esperaban a nuestros grandes protagonistas.

Como en la historia original, todo comenzó con la búsqueda de los billetes dorados. El alumnado debía encontrarlos escondidos por el gimnasio y llevarlos al círculo central. Esta actividad fomentó: La orientación espacial, la atención, el trabajo cooperativo y la ilusión compartida.

Al finalizar, cada grupo se hizo su foto en el photocall, inmortalizando el momento.

Seguidamente las puertas imaginarias se abrieron… y comenzó la aventura. Empujaron grandes colchonetas simulando puertas gigantes y atravesaron túneles gateando o agachándose, desarrollando fuerza, coordinación y control corporal.

Uno de los momentos más divertidos fue cruzar el gran río de chocolate.

Los alumnos y alumnas cruzaron sobre ladrillos, perlas y bancos suecos las colchonetas a modo de puente. Saltaron de isla en isla utilizando aros.
Aquí trabajaron equilibrio, coordinación dinámica y confianza en sí mismos.

Cada personaje de la historia tenía su propio reto motor, diseñado para trabajar valores y habilidades específicas.

  • Augustus Gloop – El glotón. Transportes con cuerdas y aros, recogida de “dulces” con cazamariposas y patinetes y actividades dinámicas que trabajaron coordinación, fuerza y autocontrol.
  • Mike Teavee – El amante de la televisión., Pruebas con pantalla digital, fomentando la atención, el control corporal y la rapidez de reacción.
  • Veruca Salt – Caprichosa. Retos cooperativos como transportar ruedas (donuts gigantes) o llenar conos con pelotas en equipo, potenciando la colaboración y la paciencia.
  • Violet Beauregarde – Competitiva. Transporte de un gran balón de pilates y globos morados en grupo, promoviendo el trabajo en cadena y la superación personal desde el respeto.
  • Charlie – Humilde y solidario. Actividades con paracaídas, dinámicas de grupo y abrazos colectivos reforzaron valores como el compañerismo, la empatía y la solidaridad. Esta última actividad no la pudimos realizar por falta de tiempo.

La jornada concluyó con la última prueba. Se realizó el divertido reto de “comerse el churro de oro”, momento lleno de risas y entusiasmo que simbolizó la superación colectiva y como consecuencia la consecución de la preciada llave de la fábrica.

La actividad estuvo perfectamente organizada mediante turnos horarios que permitieron que todos los grupos del centro participaran de forma dinámica y estructurada durante toda la mañana.

El equipo docente y los profesionales de apoyo desempeñaron un papel fundamental, garantizando la adaptación de cada prueba y asegurando que todos los alumnos y alumnas pudieran disfrutar plenamente de la experiencia.

La valoración de esta actividad ha sido muy positiva. El cuento motor resultó una propuesta entretenida, motivadora y altamente participativa, que logró implicar a todo el alumnado del Colegio BIOS.

Además de fomentar la actividad física, se trabajaron valores fundamentales como el respeto, la cooperación, la solidaridad y el esfuerzo compartido. La ambientación, la organización y la implicación del profesorado hicieron que la experiencia fuera inolvidable.

Sin duda, este cuento motor no solo llenó el gimnasio de movimiento, sino también de ilusión, compañerismo y sonrisas. Una actividad enriquecedora que demuestra cómo el aprendizaje puede vivirse desde la emoción, el juego y la fantasía.

En breve subiremos algunas fotos y vídeos de esta actividad.

Fdo. Emilio Sancho